
Cuando se habla de Rafael Moreno Aranzadi hay pocos que saben de quién se trata, pero al mencionar su apodo se entiende que es sinónimo de gol. “Echadle un balón a ese Pichichi”, era el rugir de las tribunas del Jolaseta*, cuando aquel joven de 19 años se enfundaba la camiseta rojiblanca del Athletic de Bilbao en los comienzos del fútbol español.
Conocido como “Pichichi” desde los 11 años, siempre se destacaba por querer jugar con chicos mayores, la pelota era su ilusión y el gol su adicción, en 10 temporadas con el conjunto vasco convirtió una gran cantidad de goles que lo llevan a ser recordado, temporada tras temporada, como uno de los grandes artilleros de la historia.
Rafael, quien era sobrino del conocido escritor Miguel de Unamuno, debutaría en un partido oficial el 17 de Marzo de 1913. Dos años después de jugar en el equipo y, contra nada más y nada menos, que el Real Madrid, su clásico rival de una época en la cual se iba de camino a la profesionalización. El 3-0 que se llevarían los “merengues” a la capital sería un buen augurio para el delantero, acostumbrado siempre a jugar con un pañuelo blanco anudado en la cabeza.
Letal a la hora de definir, veloz a la hora del regate y potente en el disparo, muy pronto la prensa local le empezó a llamar “el rey del shoot”. En su leyenda cuenta con un privilegio que nunca nadie le podrá arrebatar: ser el primer jugador en anotar en uno de los estadios más míticos de la historia del fútbol como lo es la catedral de San Mamés. Fue un 21 de agosto de 1913 cuando en un partido contra el Racing de Irún (recordado por que esta temporada eliminó al Real Madrid de la Copa del Rey) mandó el balón a las piolas.
Con el equipo de sus amores consiguió 4 Copas del Rey (1914,15,16 y 21), el torneo más importante de esos tiempos al no existir en propiedad la Liga y 5 torneos regionales. Con la selección nacional disputó los Juegos Olímpicos de Bruselas en 1920 donde los dirigidos por Paco Bru (célebre entrenador español) consiguieron, el que fuera por muchos años, uno de los logros más importantes del fútbol español: la medalla de Plata.
En 1921 cansado por las criticas de los forofos bilbaínos, quienes después de una racha de partidos sin anotar le increpaban pidiendo su retirada, colgó las botas aunque no del todo, lo hizo para hacerse arbitro, carrera que truncó su pronta muerte un año después víctima del tifus, adjudicado por muchos, a una ostras en descomposición. Tenía apenas 29 años.
Su muerte conmocionó la ciudad y dio inicio a su fábula. En 1926 el club decide rendirle homenaje al popular ariete. Su presidente Ricardo de Irezábal Goti instala un busto en la grada de la Misericordia del estadio de San Mamés y en el campo de “los leones”, como se les conoce desde tiempos inmemorables, vapulean 7-2 al Arenas de Guecho. Actualmente el monumento se encuentra en el palco presidencial y es costumbre de los equipos que visitan por primera vez la Catedral, dejarle una ofrenda floral.
En 1952 se institucionalizó que el máximo galardón otorgado al goleador de cada temporada llevaría su sobrenombre. El primero en recibirlo fue Telmo Zarra otra leyenda del Athletic Club de Bilbao y máximo anotador en la historia de La Liga. Cinco veces más se haría acreedor al trofeo para un total de 6.
• Estadio anterior a “la catedral” de San Mamés.
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